Desde que me despedí esa mañana de mayo de mi Esposo mirándolo con amor y angustia desde el vano de la puerta de casa todo salió perfecto.
*L*** firmó un poder increíble de administración para mi Esposo en la escribanía donde semanas antes se había cancelado la operación.
Como ya saben, mi Esposo tomó posesión de la casa, secundado por *E** y el Gordo. Dos días más tarde, ****ián, su mujer embarazada y uno de sus cuatro hijos visitaron la propiedad. Entraron por el portón gracias a un control remoto facilitado por los vecinos, quienes odiaban todos sin excepción a ***O, tal como nos había adelantado *L***.
****ián los encontró la mañana de un sábado trabajando al sol en diversos arreglos y mi Esposo suspiró aliviado cuando, antes de irse, el otro lo saludó con una sonrisa y le confirmó que la hipoteca por cincuenta mil dólares la firmaban esa misma semana, un miércoles después del martes trece.

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